Las constelaciones familiares son una poderosa herramienta, que nos
permite descubrir el trasfondo de muchos desórdenes que vivimos en la
vida cotidiana, en relación con acontecimientos que sucedieron en el
seno de nuestra familia. Los eventos que no se integraron, las
situaciones duras, como abortos, muertes inesperadas, o conflictos
sociales que afectaron al destino de la familia (y sobre todo, la
excusión de cualquier miembro del clan), pesan sobre los descendientes y
nos piden resolución a los vivos.
Estamos al servicio de un
Destino mayor, que abarca a varias generaciones, en el que estamos
inmersos. En nuestra vida, mucho de lo que está bloqueado, lo que
sentimos que no funciona, es un espejo retrovisor del pasado (personal,
familiar, de la especie).
Al reconciliar y despedirnos con amor de
todo lo que fue, tomando en nuestro corazón cada situación, por dura
que haya sido, queriendo a todos tal y como son, incluyendo todo lo que
antes excluíamos, y acogiendo con gratitud la vida que nuestros padres
nos dieron humildemente, entramos en otro contexto, más amplio, que nos
hace mirar con benevolencia y amor la vida, al sentirnos integrados, al
servicio de todos.
En constelaciones escenificamos el conflicto
presente y, a través de lo que los representantes empiezan a sentir,
cómo se mueven, los síntomas que surgen, vamos hilando el argumento, el
secreto familiar, el origen que marcó la vida del clan.
Junto al
constelador, el cliente va haciendo consciente lo inconsciente, va
despertando a una nueva realidad y, a partir de ahí surgen soluciones,
nuevas fuerzas de sanación, decisiones adultas que alivian a todos los
miembros del clan, ordenándonos, impulsados a vivir la plenitud.